IGLESIA COLONIAL SANTO DOMINGO DE GUZMAN
Una vez conformados los asentamientos hispanos, la Iglesia Católica incrementa sus esfuerzos en el fortalecimiento de la evangelización. Ocúpase de esta en Santa Elena de Parita, el Padre Pedro de Santamaría de la Orden de los dominicos. Para la realización de esta labor se requirió de una casa de oración que albergara a los feligreses, la que en sus inicios debió ser de estructura rudimentaria, quizás como las ermitas de las estancias (1542.1555) anteriores a Santa Elena.
Con el correr de los años urgió la creación de un templo religioso con mayor solidez y amplitud, dejando como resultado el nacimiento, a mediados del siglo XVII, de la Iglesia Parroquial de Parita, construcción que aun desafía a los siglos y declarada Monumento Hispánico Nacional mediante la ley 35, del 30 de noviembre de 1926.
Nuestra joya arquitectónica colonial está cimentada sobre un relleno por encima del nivel del terreno ocupado y presenta tres entradas: una principal y dos laterales: Estos vanos son de ladrillos y están en resalte o demarcados con respecto al plano de la pared. Un vano pequeño da paso también a la única sacristía que posee el templo, levantada en la parte izquierda de su fábrica.
En su parte inferior posee tres naves (espacios delimitados por muros o filas de columnas y que se extiende a lo largo) delineadas por pilares de madera de níspero, que sostienen por otra parte, estructura de la techumbre, a dos aguas y cubiertas de tejas artesanal colonial. La fachada del inmueble está orientada hacia el sur, aloja esta la pequeña torre o campanario, sostenido por cuatro arcos de medio punto una estructura cuadrada a guisa de torre regular e inequívoca, pero sin rebasar el plano frontal.
El acceso hacia la impresionante y singular torre se hace a través de una escalera externa situado al costado izquierdo de la portada la exquisita edificación religiosa pariteña.
La torre ubicada hacia el centro templo, está adornada con mol ras, pináculos y conchas de mar perla, al igual que otras iglesias coloniales del país.
La Iglesia de Parita se distingue por poseer hermosos altares o retablos coloniales donde Abundan los motivos estilizados en forma de frutas como granadas y flor como girasoles y otros detalles c simulan encajes en una excelente fina talla de madera policroma c pintura de oro. La mayoría de e lo barroco churrigueresco del si XVIII, y cuya escultura manifiesta la simbología católica. El profe: Oscar Velarde, especialista en a religioso colonial, nos describe tas magnificas obras:
Ubicados en capillas de poca profundidad e inspirados en las trazas servillanas de la época, los dos pequeños e idénticos retablos laterales de la Iglesia de Parita, dedicados actualmente al culto de la Virgen de la Candelaria y al Sagrado Corazón de Jesús, probablemente datan del siglo XVII, de un solo cuerpo y única hornacina central, presentan una ornamentación constituida por meandros, roleos, pináculos, una cartela central y dos columnas cuyos fustes torsos lucen, pintadas sobre un fondo crema y flores de colores.
El retablo de San José, construido en 1725, de un solo cuerpo y única hornacina con arco trilobulado que alberga la imagen titular, presenta cuatro columnas salomónicas y una decoración en base a roieos y motivos vegetales ejecutados en talla y pintura; un pequeño temple flanqueado por elementos planos recortados y pináculos remata el El de la Virgen del Carmen, del siglo XVIII, es de un solo cuerpo, con baldaquino central y columnas salomónicas. El Baldaquino cierra con puertas que llevan pinturas: el escudo carmelita y santas de la Orden.
El altar de la Inmaculada Concepción que fungió como retablo mayor desde la década de los sesenta del siglo pasado, es de dos, cuerpos y tres calles. El cuerpo inferior está decorado con columnas en estípite propias del estilo barroco. Estas delimitan las tres calles, en la calle central se destaca una hornacina baldaquino con una cúpula y arco trilobulado que guarda la imagen titular mariana. En calles laterales en sendas hornacinas se encuentran las imágenes de San Francisco de Asís y San Antonio de Padua. En el cuerpo superior, de una sola calle, sobre una repisa se advierte un magnífico ejemplo de pintura sobre madera que representa la coronación de la Virgen Concepción.
El Retablo lateral derecho, dedicado a la advocación de Cristo Crucificado. Éste presenta columnas salomónicas cargadas de motivos vegetales: vides y granadas. Tiene una magnifica escultura de Cristo Crucificado del Siglo XVIII y las imágenes de la Dolorosa, San Juan Evangelista y María Magdalena, ejecutados en yeso con pintura policroma, que fueron traídos de Francia a principios del siglo pasado.
La pintura de las Ánimas o Almas, debidamente enmarcadas y situadas sobre una mesa de altar, constituía un retablo. Las ánimas que penan en el purgatorio, representadas en posturas diversas y con rostros de variados gestos, ocupan el nivel inferior. Sobre ellas se sitúan las que gozan de la gloria eterna y ángeles que rescatan algunas ánimas del purgatorio. En el nivel superior se encuentran angelitos que llevan palmas y santos, de las órdenes de Santo Domingo y San Francisco que imploran a la Virgen y a San José para que intercedan ante la Santísima Trinidad por las ánimas del purgatorio.
El Retablo de la Virgen de las Mercedes o favores llevan en sus columnas salomónicas una ornamentación de mayor volumen: las uvas, pámpanos y hojas se hacen más amplias y desprendidas del fuste del torso de estas columnas. Posee una hornacina central con un arco trilobulado con la imagen titular.
El púlpito es una tribuna octagonal ubicado en el centro de la iglesia; en la nave principal, para que presbítero pudiera ser mejor escuchado en su homilía o sermón. E el país, solo quedan cuatro coloniales y revisten interés por la decoración realizada en madera tallada policromada. Llama la atención, en el respalda una muy delicada representación de la Inmaculada realizada en pan de oro.

